Yo ya no tengo esperanza,
yo ya soy desesperación.
Veo cómo llegan los borrachos;
me asusto y me oculto
entre las botellas vacías, entre
los bares y sus luces perdidas  para siempre.
Que olviden, que olviden:
yo no olvido;
que perdonen, que perdonen:
yo no puedo perdonar
la muerte agria de mis días.

Pedro Casariego, fragmento de Te quiero porque tu corazón es barato 

  1. purpurea reblogged this from poesiaespanol
  2. gabdv reblogged this from poesiaespanol
  3. cafecorazondeleon reblogged this from poesiaespanol
  4. poesiaespanol posted this