Posts tagged "Cuba"

Opérculo branquia su espina vertebral a fondo mastico la ventrecha 

su oscuro fondo de

            agua dulce (inclasificable).

Estoy conforme es hora de derramarse urea aorta caudal indistinto a su desembocadura:

           el mapa informe que no sustenta nada sostiene

           (sustrae) brazo antebrazo falanges flanco

           izquierdo cuero cabelludo ventrículo

           (sustrae) próstata, pie izquierdo: a fondo

           imaginé tras la Nada un fondo: (a fondo)

           inventó mi cabeza a base de palabras la

           oscura idea de las palabras.

Desemboco: la boca llena del hambre inveterada que mueve las 

estrellas (desfondadas): 

          boca acogida a las constelaciones. 

Ánima, ánima un hilo el aire desprendido un ígneo esplendor 

la final pulsación del

            hálito a su herrumbre (doce) pronombres: 

            efigie. Del número efigie al reloj. 

Y bien se sabe que somos tras la masticación digeridos (instante) 

(y no transcurso) de

            vuelta, al pez: el punto de la carne

            ventrecha se vira de revés al aire (vira)

            a un enjambre revertido a su masticación

           de esferas (constelación) llaga (coral) a

           su estirpe.  

José Kozer

silencioprofundo:

Todavía te busco, mujer que busco en vano,
mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,
sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano
y sin que me escucharas cuando dije: «te quiero…»

Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
Y ya llega el otoño, y espero todavía:
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.

Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,
si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega
nos entristece menos que lo que llega tarde.

Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,
más allá de la bruma de mis ojos huraños,
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días
y el horror de los días convirtiéndose en años…

Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,
ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella…
Y al no decir: «¡Es ella!» —como diría ahora—
seguiré mi camino, murmurando: «Era ella…»

José Ángel Buesa

Si me quieres, quiéreme entera, 
No por zonas de luz o sombra… 
Si me quieres, quiéreme negra 
Y blanca. Y gris, y verde, y rubia, 
Y morena… 
Quiéreme día, 
Quiéreme noche… 
¡Y madrugada en la ventana abierta!. 

Si me quieres, no me recortes: 
¡Quiéreme toda… O no me quieras!.

Dulce María Loynaz

Toda la vida estaba
en tus pálidos labios…
Toda la noche estaba
En mi trémulo vaso…
Y yo cerca de ti,
Con el vino en la mano,
ni bebí ni besé…

Dulce María Loynaz

rustedbox:

Hoy hace un año, justamente un año.
Y llueve como entonces en el atardecer.
Y es una lluvia lenta, tan lenta que hace daño,
porque casi no llueve ni deja de llover.

Mi pena es una pena sin tamaño,
en el tamaño triste de un nombre de mujer,
aunque la gente pasa sin saber que hace un año,
y aunque la lluvia ignora que llueve como ayer…


José Ángel Buesa

Hoy se cumplen 159 años del natalicio de José Julián Martí Pérez.

Guantanamera es una conocida canción popular cubana. La letra más conocida, adaptada por Julián Orbón, está basada en las primeras estrofas de los «Versos sencillos», del poeta cubano José Martí. La composición musical se atribuye oficialmente a José Fernández Díaz, más conocido como Joseíto. La canción ha sido adaptada y grabada en muchas versiones.

Pablo Milanés, De qué callada manera

Versión del poema homónimo de Nicolás Guillén:

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!

Y de que modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!

No, no, memoria del pasado día
vengas sobre este sol y césped santo.
No vuelva yo a invocar refugio tanto
de lo que así se crece en despedida.
Quédeme tu intemperie y mi porfía
de caer, de volver de nuevo a alzarme,
no la raída pasamanería
que alza mi polvo y que tu luz deshace.
No me hartes de mí que hartazgo tanto
no soporta mi poca luz vencida.
Mas mi ayer fue tu hoy: no halle quebranto.
Volver a lo pasado no es mi ruego…
¿Pero y aquel aroma de la vida?
Retenga su promesa, no su fuego.
 
Fina García Marruz

Amigo, el que yo más amaba,
venid a la luz del alba

Cómo ha cambiado el tiempo aquella fija
mirada inteligente que una extraña
ternura, como un sol, desdibujaba!
La música de lo posible rodeaba tu rostro,
como un ladrón el tiempo llevó sólo el despojo,
en nuestra fiel ternura te cumplías
como en lo ardido el fuego, y no en la lívida
ceniza, acaba. Y donde ven los otros
la arruga del escarnio, te tocamos
el traje adolescente, casi nieve
infantil a la mano, pues que sólo
nuestro fue el privilegio de mirarte
con el rostro de tu resurrección.

Fina García Marruz

No existe lazo ya: todo está roto:
plúgole al cielo así: ¡bendito sea¡
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos:
¡nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos años de amarguras llenos
trague el olvido: el corazón respire.

Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano…
Mas nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quísolo Dios y fue: ¡ gloria a su nombre!
Todo se terminó, recobro aliento:
¡Ángel de las venganzas!, ya eres hombre…
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada…
Mas, ¡ay!, cuán triste libertad respiro…
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada
y en honda y vasta soledad me miro.

¡Vive dichoso tú! Si en algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.

Gertrudis Gómez de Avellaneda

Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.
 
Fina García Marruz

Al despertar
uno se vuelve
al que era
al que tiene
el nombre con que nos llaman,
al despertar
uno se vuelve
seguro,
sin pérdida,
al uno mismo
al uno solo
recordando
lo que olvidan
el tigre
la paloma
en su dulce despertar.

Fina García Marruz

Una cara, un rumor, un fiel instante
ensordecen de pronto lo que miro
y por primera vez entonces vivo
el tiempo que ha quedado ya distante.

Es como un lento y perezoso amante
que siempre llega tarde el tiempo mío,
y por lluvia o dorado y suave hastío
suma nocturnos lilas deslumbrantes.

Y me devuelve una mansión callada,
parejas de suavísimos danzantes,
los dedos artesanos del abismo.

Y me contemplo ciega y extasiada
a la mágica luz interrogante
de un sonido que es otro y que es el mismo.

Fina García Marruz

qué confusión me invade cuando despierto
y sé que estas cerca
qué confusión me invade cuando despierto
y no te puedo abrazar
hasta fundirme sudorosa al caos de las cosas.
el sonido de mi corazón (como patas de caballo)
golpea mi sangre acelerada por el vino.
qué confusión me invade
y no te puedo abrazar
-animal magnífico que inventé contra mi soledad
y que desprecio por ser tan vulnerable-.
reseca está la arena donde ni un escombro
ha quedado,
sólo patas de caballo que levantan su dolor
con esfuerzo.

Reina María Rodríguez